Sebastián sabe que es un día complicado. A decir verdad, y para ser sinceros, él está viviendo un momento difícil. Se quita los auriculares y el micrófono de encima, con los ojos pesados y sintiendo como si tuviera arena en sus párpados, se acaricia las orejas que le molestan. ¡Odio este trabajo! – se dice internamente conservando el silencio. Trabaja en un call center hace cuatro años, la monotonía y el mal humor de la gente, lo desgastan, más bien, le desgarran el alma, para colmo mira su celular y recibe una notificación del periódico de finanzas donde le alertan la suba del dólar y la caída de la bolsa. ¡Bingo! – dice, todos sus compañeros lo miran. El enojo, la impaciencia se apoderan de él y apresuradamente apaga su computadora sin cerrar ningún programa, y sale rápidamente de esa maldita oficina.
Toma el colectivo y llega a su casa. Regresa a su lugar de tranquilidad para hacer lo que realmente le gusta, su emprendimiento de marketing web. Trata de calmarse, sacarse el enojo y las preocupaciones del día, por eso decide que tomar una ducha sería la mejor opción para luego internarse en su mini-oficina ubicada en la mesa del living de su departamento, y continuar con lo que le apasiona: “el marketing digital”.
Ahora frente a la computadora, Sebastián sabe que no debe dejar pasar ni un minuto más y debe hablar con Darío, el dueño de la marca de ropa “Panths”. Lo que a él le ocurre es que hay cosas que no cierran, hace seis meses había acordado con Darío ciertas cuestiones que ahora le exige y que no eran parte del acuerdo inicial. Era necesario tomar el toro por las astas y encarar el asunto, ya que, no había trato para que él publicite a Panths en Facebook, porque el convenio era el desarrollo web de Panths en Instagram únicamente y, ahora, Darío le sale con que quiere una fan page de Facebook, en 48 horas, pero ¡¡Nunca habían acordado eso!!.
En el desarrollo web esto es muy común, y si bien no te ha pasado lo mismo que a Sebastián te puede pasar algo parecido. El marketing web es algo apasionante, porque puedes hacer campañas de publicidad super grandes en muy poco tiempo y con poco dinero, sin embargo, lo que ocurre es que para una operación tan grande contemos con el mejor soporte tecnológico, pero, desde lo legal estamos totalmente desprotegidos. Tenemos un acuerdo con nuestro cliente, pero tal vez es de palabra, y no escrito, en consecuencia, es una bomba de tiempo.
Sebastián enojado decide llamar a Darío y poner los puntos sobre las ies, pero, sabe que le aguarda una bonita disputa. En este momento de tensión recuerda las palabras de su primo abogado, que le recomendó poner el acuerdo por escrito. ¡Le hubiera hecho caso a Luis!, – se decía frustrado. En ese entonces, un contrato le parecía complicado e innecesario, además odiaba todo lo que es legal y lo peor es que él no tolera a ningún abogado, son todos cuervos que quieren sacar dinero, decía siempre.
Lo que no se ha percatado Sebastián es que desde que se levantó, ha celebrado numerosos contratos, ese día antes de entrar al trabajo entró a un Mac Donalds y compró un café, allí sin saberlo celebró un contrato de compraventa, luego tomó el colectivo al trabajo, por lo que, nuevamente celebró otro contrato, que es el de transporte. También al llegar a la oficina del Call Center, no lo sabía, pero estaba allí en virtud de un contrato de trabajo. El departamento en el que vive está alquilado por lo que previamente firmó un contrato de alquiler.
Todos nosotros celebramos contratos todos los días y varias veces, sin embargo, no tomamos conciencia de ello, menos Sebastián que detesta todo tipo de formalidad o ritualismo. Él es super creativo, es más, es un genio, y su personalidad lo lleva a obviar todas las cuestiones legales, pero culpa de esto, hoy tiene un problema con su mejor cliente.
Vos, que estás leyendo esto, seguramente sos un gran creativo como Seba, y probablemente veas las cuestiones legales como algo innecesario o que solo están para que pierdas el tiempo, y no es así. Si estás en el marketing digital, y ya tienes un cliente, es necesario que reflexiones lo importante que es un CONTRATO por escrito. A diferencia de comprar un chocolate en un kiosko, que es un contrato verbal e instantáneo, en el marketing web, al existir una relación de largo plazo con el cliente, necesitamos cierta base de seguridad porque como dice la famosa frase: a las palabras se las lleva el viento.
En los acuerdos de palabra es muy común que lo que se habló o se dijo al inicio luego de un año cambie, porque no hay seguridad. En cambio, en un contrato escrito lo pactado al inicio debe mantenerse, y si no es así lo debemos hacer valer mostrando el contrato firmado por las partes.
En el ámbito de las relaciones comerciales, estos acuerdos tan simples comienzan a volverse complejos y las condiciones se multiplican: plazos de vigencia del contrato, fee de agencia o precio, calidad del servicio brindado, métodos de pago, causas de rescisión, sanciones por incumplimiento, etc. Seguramente algunas de estas cuestiones ni se las tiene en cuenta en un pacto verbal. Pero, en el largo plazo es entonces cuando el contrato se revela como lo que verdaderamente es, la herramienta o instrumento elemental que permite a las empresas y particulares efectuar transacciones, negocios y todo tipo de operaciones con proveedores y clientes.
Por eso, quiero que sepas TRES RAZONES CLAVES por las que es muy importante un acuerdo escrito en el marketing digital:
# RAZÓN 1: ES NECESARIO QUE LAS CARACTERÍSTICAS DEL SERVICIO Y LOS DERECHOS Y OBLIGACIONES QUEDEN POR ESCRITO.
Para el desarrollo de este punto, debemos partir con la noción de que todas las personas somos egoístas, y a fin de cuentas cada uno piensa en sus propias necesidades y ambiciones. Nadie está conforme con el servicio y quiere más y más. Exactamente esto es lo que le ocurrió a Sebastián con Darío, las cosas no estaban claras y cada uno tira para su lado.
Por esto, en el convenio de desarrollo de marketing digital es necesario que se detalle perfectamente el servicio que se va a realizar, precisando que incluye y que no incluye, como contraparte también es necesario fijar un precio que el cliente deberá abonar al prestador.
En cuanto a las obligaciones, es importante que queden por escrito para ambas partes. Ello brindará un marco de seguridad y tranquilidad. En cuanto al cliente, sus obligaciones deben quedar claramente establecidas en el contrato, se recomienda fijar tres obligaciones básicas del cliente: 1.- El cliente debe suministrar al prestatario toda la documentación e información que fuera requerida para que el prestador del servicio pueda hacer su trabajo; 2.- Debe abonar el precio o fee estipulado; 3.- Debe colaborar con el prestatario en cualquier solicitud de información fehaciente. A la vez, que el prestador del servicio también tiene las siguientes obligaciones: 1.- Debe ejecutar el contrato de acuerdo con las cláusulas pactadas; 2.- Debe informar al cliente sobre aspectos esenciales en el desarrollo de la actividad del marketing; 3.- El prestador debe ejecutar el contrato en el plazo establecido.
# RAZÓN 2: EL CONTRATO ESCRITO EVITA MAL ENTENDIDOS Y RECLAMACIONES INNECESARIAS.
Como lo hemos aclarado antes y lo reiteramos nuevamente. En un acuerdo verbal es muy común que un cliente entienda una cosa y luego quiera otra, como en el caso de Sebastián, que había pactado con Darío, únicamente realizar una campaña de publicidad en Instagram, pero luego, Darío quiere que, no solo trabaje en Instagram sino en la fan page de Facebook. Con un buen contrato Sebastián se hubiera ahorrado un fuerte dolor de cabeza.
En Argentina como en otros países, vivimos un difícil proceso inflacionario, por lo que, si no tenemos un contrato escrito en donde se detalle el precio y la suba del mismo por la inflación, corremos el riesgo de que ambas partes se efectúen reclamos innecesarios, y que si hubiera un contrato, las partes no lo harían.
# 3 UN CONTRATO BIEN REDACTADO CONTEMPLA POSIBLES SITUACIONES QUE EL ACUERDO VERBAL NUNCA CONSIDERARÍA.
Confidencialidad, Propiedad Intelectual, Resolución Anticipada, Subcontratación, Retrasos Imputables al cliente, Comunicaciones, Jurisdicción son todas situaciones que probablemente en un acuerdo verbal no se contemplen, pero en un convenio escrito, si es redactado por un profesional seguramente todas esas situaciones quedarán contempladas o dirimidas en el acuerdo.
Analicemos una posible situación que es, por ejemplo, lo retrasos imputables al cliente, es decir, cuando el cliente decide no colaborar con el prestador, y por ende, no le suministra ninguna información o documentación que este necesita para una campaña publicitaria. Estamos ante un caso bastante común que es necesario tratarlo en una cláusula, ya que, debemos establecer cómo se resuelve o procede ante esta situación.
Un ejemplo de cláusula de este tipo puede ser el siguiente: “…DÉCIMA: Retrasos imputables al CLIENTE: Si el retraso en los tiempos de respuesta o la disminución del nivel de servicio se produjese por causas imputables al CLIENTE, bien porque éste no facilitase alguna información que pudiese ser necesaria para el desarrollo del trabajo, o por cualquier otra razón, EL PRESTATARIO quedará exonerado de toda responsabilidad…”
Si quieres saber un poco más sobre el contrato de marketing online y sobre confidencialidad y propiedad intelectual, te recomendamos que hagas clic en este link, dado que, allí te podrás informar mucho más sobre este acuerdo tan novedoso e importante: https://www.cornejomarcasylegales.com/marketing-online-4-consejos-claves-sobre-el-contrato-que-necesitas/.
Para ir terminando, queremos hacerte saber que la idea de este post es solo advertirte cuan arriesgado puede ser el acuerdo de palabra con tu cliente en el marco del desarrollo del marketing digital. Lo que le ha ocurrido a Sebastián es moneda corriente, y sinceramente si antes hubiera existido un contrato por escrito entre Sebastián y Darío, todo este rollo no hubiera existido, por eso te invitamos a que evites futuros litigios o pleitos con tu cliente y te animes a firmar un contrato.
Rafael Cornejo
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