La situación se ponía cada vez más tensa. Se respiraba un aire ríspido. Las partes permanecían rígidas e intransigentes en su posición, mientras la mediadora con todo el entusiasmo luchaba por lograr una transacción. La sala de mediación era amplia, en la cabecera de la grande y elegante mesa se encontraba la mediadora, a su izquierda Alejandro con su abogado, y a su derecha Graciela con su abogado.
¿Que los había traído hasta allí? El pago de daños en el alquiler….
Se pide un cuarto intermedio. Propietario e inquilino aprovechan para reunirse con su abogado, pero lo más cómico es que cada uno le insiste a su letrado lo mismo: – “Te lo prometo! A las baldosas del piso no las rompí yo, fue ese desgraciado”.
¿Qué es lo que había ocurrido?.
Todo comenzó muy bien entre locador e inquilino pero…. ¿Por qué se encuentran ahora en una sala de mediación luchando por un acuerdo al que no quieren llegar?
Es que Alejandro hace seis meses atrás alquilo un pequeño local comercial con la finalidad de vender alimentos SIN TAC, sin embargo, la zona en donde se encontraba el local no era muy favorable para la venta de comestibles, consecuencia de ello, al sexto mes Alejandro con mucha tristeza por la mala inversión decidió cerrar su negocio. Le comunicó su pésima situación económica a la dueña del lugar, y le solicitó la rescisión anticipada del local. A Graciela, la dueña, no le gustó nada esto, sin embargo, estaba en su derecho terminar con el contrato, por lo que, lo citó al estudio jurídico de su abogada a firmar la rescisión.
El martes a eso de las 20 horas, Alejandro se presenta, paga la indemnización por rescisión anticipada a Graciela, por lo que ella emite un recibo. Hasta aquí todo venía relativamente bien, pero… ahora comienza a estallar la munición de ira entre ellos.
Pagada la rescisión anticipada, el inquilino solicita la devolución de su depósito en garantía, no era demasiado dinero pero esos pesitos le venían muy bien en esta situación de penuria que pasaba Alejandro, mas aún la propietaria le niega el deposito aduciendo que debe pagar las baldosas rotas del baño del local, Alejandro rojo de la cólera contesta que ese piso ya estaba roto antes de que el ingrese al local, discuten y discuten, pero no llegan a nada. Graciela consulta a su abogada y piden una mediación.
¿Que se hizo mal? ¿Cómo podemos evitar este tipo de conflicto tan común en el alquiler? Alejandro tiene razón, antes de que firme el contrato de alquiler e ingrese al local, las tres baldosas del baño contiguo al local comercial ya se encontraban totalmente rotas, sin embargo, no dejo constancia en el contrato de esa situación y lo peor es que actuó negligentemente al no hacer un inventario de bienes y estado del local.
El inventario en un alquiler es fundamental y no hacerlo trae consecuencias, por eso, aquí está el secreto que generará mucha alegría y paz en los alquileres. Un inventario de todo lo existente y elaborado de una forma detallada concebirá una tranquilidad tanto para el propietario como para el inquilino.

¿Qué es el inventario?
El inventario es el documento que se anexa al contrato de alquiler, el cual detalla no solo el estado del inmueble o local sino que también se consigna un listado de los muebles y su estado.
Es muy importante que ambas partes firmen el inventario ya que el inquilino si genera algún daño lo debe reparar, esto es una tranquilidad para el propietario, pero a la vez el inquilino queda cubierto para el caso que se le exija la reparación de un daño que ya existía antes de alquilar, por lo que, también el inventario es una seguridad para el locatario.
Ahora bien, debemos aclarar que, si el inquilino firma el inventario, esto implica que se responsabiliza de los daños que produzca en el lugar. Por esto, es importante confeccionar un buen inventario que sea completo y que comprenda hasta los detalles del suelo y paredes. Un inventario mal realizado, con descripciones muy generales puede ser una eventual fuente de conflictos, si no está bien elaborado es mejor no hacerlo.
A nadie le gusta llegar a la situación de Graciela y Alejandro, el conflicto por los daños de un alquiler es un desgaste emocional y económico muy grande, por eso y para evitar futuros litigios no solo te recomendamos que realices un inventario antes de firmar tu contrato de alquiler sino que te damos algunos consejos de como lo puedes elaborar.
Para hacer un buen inventario debes:
- Borrador de todo lo que hay en cada habitación:
Si se trata de una vivienda, lo mejor que puedes hacer es ir hasta allí con un lápiz y papel, y comenzar por la primera habitación hasta la última elaborando un detalle preciso en primer lugar del estado de la habitación (como están sus paredes y pisos, detallar si hay una mancha en la pared o si una parte del piso esta rota, etc.) y en segundo lugar se debe detallar los muebles y artefactos que se encuentran en cada habitación.
Si se trata de un local comercial, se debe proceder de la misma manera, debes elaborar con lápiz y papel un borrador todo lo que hay allí, es bueno tener en cuenta como esta la instalación eléctrica, el gas (ojo debemos tener en cuenta si el local está habilitado o no).
- Sacar fotos de todo lo que hay:
La mayoría de las personas cuentan con un teléfono celular con cámara de fotos, por eso, aconsejo que luego de haber realizado un borrador, es muy oportuno sacar fotos de cada habitación, si hay una rajadura o una mancha en la pared, obviamente se debe tomar foto de ello, pero también es necesario una foto de cada mueble o artefacto o electrodoméstico.
- Pasar a limpio el borrador y elaborar un listado claro:
Con el apunte que has elaborado y con las fotos, debes ahora, confeccionar un listado claro y conciso. Por ejemplo, no es recomendable mencionar: “lavarropas blanco” sino mas bien “lavarropas marca Electrolux, modelo 453537LL, de color blanco, es buen estado de conservación” Otro consejo a tener en cuenta es que si en la cocina hay diez platos, no importa tanto consignar la marca sino la cantidad, entonces debo inventariar diez platos, por lo que al salir el inquilino deben quedar la misma cantidad de platos.
- Ser Sincero:
De nada sirve hacer un inventario si vamos a ocultar algún desperfecto. Si soy el propietario de un departamento y estoy por alquilarlo, entonces, para evitar posteriores problemas decido inventariar. Empiezo por un listado de todo lo que hay en el living room pero resulta que en el piso de madera hay una mancha y dos baldosas contienen grietas por una rajadura, es ahí donde debo ser honesto y asegurarme de que esas roturas queden consignadas en el inventario.
- Copias: Debe haber tantas copias partes haya en el contrato. Locador y locatario deben tener cada uno una copia del inventario firmado por ambos.
Sé que para muchos inquilinos o propietarios el hecho de ponerse a trabajar para la elaboración de un inventario les podrá generar un dolor de cabeza o un esfuerzo extra que no están dispuestos a efectuar. Sin embargo, un inventario bien realizado es un instrumento muy grande de prevención de futuros conflictos entre las partes. ¡Vale la pena el esfuerzo!, es el secreto clave para un alquiler feliz y en paz.
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