Eneas estaba parado y apoyado sobre el marco de la puerta metálica de su local. Con su perra chow chow (bautizada Helga) durmiendo plácidamente a sus pies. Mientras cebaba uno y otro matecito miraba la gente pasar. 

Estaba inquieto, y hasta un poco ansioso, por lo que, decide prender un cigarrillo para intentar calmar su ansiedad. No habían pasado ni tres meses desde que se había recibido de diseñador gráfico y ni siquiera un mes desde la apertura de su local de diseño, sin embargo, Eneas quería a toda costa atender su primer cliente. 

Hasta que un día el primer cliente llegó, Miguel, el mejor amigo de su primo se decidió ver a Eneas para pedirle un presupuesto, ya que su empresa de catering está creciendo mucho y quiere un logo para su emprendimiento (Miguel García Catering es cada vez  más conocido en el mundo de los eventos sociales). 

El precio presupuestado era totalmente razonable, por lo que, Miguel se decidió a que Eneas diseñe su logo. Exultante Eneas se pasó toda la noche sin dormir pensando en cómo superar las expectativas de su cliente. Se imaginó una y mil formas en las que podía diseñar el logo…  

Dos meses después, la situación era completamente distinta, Eneas se encontraba en un estado de cólera total, no podía ver más a su cliente. Se decía así mismo que era la última revisión que hacía del logo. Su enojo era totalmente coherente y razonable, Miguel le había pedido 15 veces que revisara el boceto, primero era el color, luego la forma, siempre había algún detalle que no le convencía y, para colmo, exige que los cambios se hagan a la mayor brevedad posible, y lo peor de todo es que todavía no le había pagado un peso. 

Para ser sinceros, esta serie de inconvenientes que Eneas tuvo con Miguel, se pueden resolver con un buen contrato de diseño, en donde, la forma de pago y la cantidad de revisiones al boceto se pacten en forma previa a fin de evitar un previsible y hasta esperado conflicto. 

Por eso si sos diseñador gráfico, arquitecto o trabajas haciendo diseños es necesario que sepas algunos aspectos muy importantes que más abajo te bridaremos sobre el contrato que debes hacer con tu cliente para evitar futuros problemas sobre la forma de pago, la propiedad intelectual, el número de revisiones, la confidencialidad, cronograma de trabajo, etc. 

No queremos que te ocurra lo que le sucedió a Eneas, queremos que al momento de contratar con un cliente seas muy profesional y puedas demostrar todo tu trabajo y talento plasmado en un buen contrato. 

# VAMOS CON LO FUNDAMENTAL “EL PRECIO”

La mayoría de los conflictos surge en torno al tema del precio. Es fundamental que este aclarado el precio total y que ambas partes estén de acuerdo en este asunto, sobre todo el cliente.

Si el precio no es claro, o bien, si nunca se habló de precio puede ocurrir que el cliente considere que el trabajo no es acorde al precio exigido (cuando el diseñador estuvo horas y horas para lograr el resultado final).

Algunos diseñadores prefieren cobrar el precio total una vez completado su trabajo, pero, corren el mismo riesgo que Eneas. El cliente puede exigir modificaciones que prorrogan el momento de cobro.

Otra forma, también bastante frecuente, es exigir un adelanto antes de comenzar el trabajo, y luego finalizado el diseño cobrar la parte restante. Otros, prefieren un adelanto del 50% del precio, y el saldo del 50 % en cuotas.

Otro asunto a cubrir en el contrato de diseño es que, si tu cliente no paga a tiempo, incurre en una penalidad. En los alquileres este tipo de clausula es muy común, si el inquilino no paga del 1 al 10 de cada mes incurre en mora y debe pagar una suma de 300 pesos por cada día de mora o bien un interés del 1% del monto total del alquiler por cada día de mora. Esta misma clausula la podemos trasladar al contrato de diseño.

#¡NO TE OLVIDES DEL NÚMERO DE REVISIONES!

Es común que a pesar de tus mejores esfuerzos en el diseño del proyecto y en mantener informado al cliente, llegas al final del trabajo y el cliente quiere que algo sea diferente. Encima de eso, él puede esperar que vos lo hagas sin un costo adicional. O bien como le sucedió a Eneas, que llegó a terminar el trabajo luego de 15 revisiones y odiando con toda su alma al cliente.

Es primordial que vos como diseñador pactes de antemano cuanto será el número máximo de revisiones. Tu tiempo y tu talento, valen, y eso es lo que el cliente está pagando, pero tampoco puede aprovecharse y exigir 15 revisiones. 

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta, es convenir que aspectos son revisables y cuáles no. Por lo general se puede revisar pequeños detalles, particularidades, pero la esencia del proyecto no se cambia, porque allí está tu talento y es lo que el cliente paga por ello. 

No olvidemos que, nuestro código civil y comercial, otorga una solución cuando las partes no están de acuerdo sobre el aumento de precio causado por las modificaciones o revisiones, debe ser el juez quien determine dicho precio.

# DOS CLÁUSULAS MUY RECOMENDABLES EN ESTE CONTRATO 

Es recomendable que, al momento de redactar el contrato, quieras que tu nombre o el de tu empresa de diseño aparezca en un lugar destacado y preferente en el diseño. Esto es legal, si se lo estipula de antemano. Es una forma de hacer saber tu autoría sobre la obra.

Otra cuestión, son los diseños presentados pero rechazados por el cliente. Es imprescindible que vos no renuncies a la propiedad del diseño, para ello debes prever una cláusula contractual que diga que todo aquel diseño o trabajo rechazado por el cliente es del diseñador porque es su autor, quedando el mismo, a tu disposición para darle el uso que desees.

#LA CONFIDENCIALIDAD ES ESENCIAL

Es muy importante que el tema de la confidencialidad no sea dejada de lado en el convenio. El diseñador se tiene que comprometer a no facilitar ningún tipo de información a terceros sobre el trabajo, a excepción de la información que el diseñador debiera facilitar a sus colaboradores. 

Por su lado también, el cliente tiene un deber de confidencialidad, puesto que no debe facilitar a terceros ningún tipo de información sobre el diseño, hasta que su autor termine el trabajo, y el precio sea saldado.

#OBLIGACIONES DEL DISEÑADOR Y TAMBIÉN DEL CLIENTE

Obligaciones del Cliente 

A efecto de que el diseñador pueda llevar a cabo su proyecto, es fundamental la colaboración del cliente con toda la documentación y la información necesaria. El diseñador debe captar lo que busca el cliente, y esto se logra si el cliente le brinda información y detalles de lo que quiere. En el contrato se debe poner por escrito este deber de información.

Hay un deber de buena fe del cliente y es no cambiar, alterar, corregir o adaptar el diseño, o utilizarlo para otro fin distinto del fijado entre las partes, sin el consentimiento expreso del Diseñador. Como así también de aceptar la posible revisión del diseño, antes de comenzar cualquier proceso de explotación, uso, difusión o impresión del mismo.

A su vez el cliente en todo momento tiene el derecho a verificar el estado de los avances, la calidad de los materiales utilizados (para el caso de un diseño no digital, por ejemplo) y los trabajos ya efectuados.

Obligaciónes del Diseñador 

La principal obligación que tiene el diseñador es efectuar el diseño acordado, de acuerdo a lo que ambas partes han convenido.

Otra obligación es la de entregar el diseño en el término convenido, a contar desde la fecha en que se obtenga toda la información y documentación necesaria para la ejecución del mencionado diseño. 

El diseñador también tiene un deber de buena fe y lealtad con el cliente, como así también debe guardar toda clase de confidencialidad respecto de la información brindada por el cliente. 

# ALGUNAS SITUACIONES QUE PUEDEN OCURRIR…

Nuestro código civil, para este tipo de contratos contempla algunas situaciones particulares, por ejemplo, se extinguirá el contrato si la ejecución del diseño o trabajo se hace imposible por causa imputable a ninguna de las partes… ¿Qué nos quiere decir?  Pongamos un ejemplo, si la pandemia causada por el coronavirus hace que sea imposible ejecutar el contrato porque el diseñador quedo aislado sin acceso a una computadora, entonces, el contrato se extingue.

Sin embargo, el cliente debe pagar al diseñador por los trabajos ya efectuados, es decir, y volviendo al ejemplo, se le debe pagar por lo que realizó antes de la pandemia.

Debemos destacar también que el cliente puede desistir del contrato por su sola voluntad pero debe indemnizar al diseñador por todos los gastos y trabajos realizados.  

Esto son solo algunos tips sobre el contrato de diseño, es necesario que los tengas en cuenta para logar una buena relación con tu cliente, ¡no queremos que te suceda lo mismo que a Eneas!

Rafael Cornejo